
En la calle corredera baja de San Pablo se encuentra la iglesia de San Antonio de los alemanes. Es la única con planta elíptica de Madrid y su interior alberga un templo barroco en todo su esplendor. Francisco Ricci, Juan Carreño y Lucca Giordano no dejaron un hueco sin pintar. Pero a mi lo que mas me gusta de este templo esta afuera, en su entrada.
Manuel Pereira es conocido por su escultura de San Bruno que se encuentra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero la obra que está en la hornacina de la portada de la iglesia de San Antonio de los alemanes tiene una delicadeza y humanidad en el gesto que todavía conserva después de 400 años.
Manuel Pereira modeló un San Antonio mirando al niño mientras parece decirle palabras cariñosas, el modo en el que levanta la barbilla y la forma de los labios recuerda a la de los adultos cuando tienen un bebe en brazos y le dicen cosas como «¿quien te quiere a ti?». No es común ver este tipo de esculturas en Madrid, que siempre ha sido una ciudad sobria y grave en los gestos.
Hay algo universal y atemporal en el cariño. Camina de la mano de amor, pero no es lo mismo. El cariño perdura cuando el amor ha acabado y eso hace que sus gestos nunca sean en vano.
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